Mi entrada al mundo de los amigurumis fue accidental. O quizás estaba
destinada a encontrarme con ellos y lo atribuí al azar. Lo cierto es que
un año antes de quedar embarazada, ya los veía en los escaparates de
las casas de lana. En los puestos de diarios las revistas de amigurumis
atrapaban inmediatamente mi atención.
Por lo que observaba a simple vista, estaban tejidos en crochet con
medios puntos.
Estaba familiarizada con el crochet (ganchillo) , y me encantaba -ya en aquel entonces- su versatilidad, y las infinitas posibilidades que ofrecía para tejer todo tipo de prendas, carpetas y centros de mesa.
Pero ¿muñecos? No, eso si que era mucho para mi. No me veía tejiéndolos.
Estaba familiarizada con el crochet (ganchillo) , y me encantaba -ya en aquel entonces- su versatilidad, y las infinitas posibilidades que ofrecía para tejer todo tipo de prendas, carpetas y centros de mesa.
Pero ¿muñecos? No, eso si que era mucho para mi. No me veía tejiéndolos.
Los había visto muy de cerca, en el stand pegadito al mío, en el Paseo
de los Artesanos, donde exponía mis mandalas de alambre. Solía escaparme a
mirarlos, suspirando de ternura, diciendo lo lindos que eran,
felicitando al artesano por su magnífico trabajo.
El me decía: - ¡Son re fáciles de hacer! Y yo pensaba que se veían tiernos, hermosos... Y trabajosos.
El me decía: - ¡Son re fáciles de hacer! Y yo pensaba que se veían tiernos, hermosos... Y trabajosos.
No fue sino hasta el séptimo mes de embarazo que decidí que tenia que
hacerle algo hermoso a mi bebé con mis propias manos. Tenía la idea en
mi cabeza pero necesitaba aprender dos figuras básicas en amigurumi:
esferas y estrellas. ¡Quien sabe que tutorial habré leído en aquel
momento! Y esto fue lo que hice para mi niño:
Pocos meses después, ya nacido mi hijo quise profundizar un poco más en la técnica y me descargué un patrón gratuito de un oso:
Después de este oso, al que mi marido bautizó Muti al verlo desmembrado arriba de la mesa, por "muti-lado", ya no pude parar de hacer muñecos amigurumis. Ya sea por gusto o por encargo, sigo en este camino de constante aprendizaje de este bello arte: tejer muñecos.
¡Y ya no pude parar de hacerlos!
Actualmente
trabajo en un mini elefante, una Frida Kahlo, una Pantera Rosa, un
Pikachu, y un Pokemon Eevee... Y ya estoy pensando en seguir con Peppa
Pig, o Henry Monstruito...
***Nota: Este post fue publicado el año pasado en el primer blog de Aramela Artesanías. En aquel momento si me encontraba trabajando en los muñecos descritos. Actualmente estoy tejiendo a Pinkie Pie de My Litlle Pony y a Bart Simpson.***
Y no fue sino hasta ahora que me
picó el bichito de la curiosidad y quise saber el origen de estos
tiernos tejidos. Me puse a investigar en la web y esto fue lo que
encontré:
¿Qué son los Amigurumis? La historia
Los amigurumis (編み包み? lit. peluche tejido) aparecen por primera vez en Japón, y se ponen de moda en los años '90.
A mi modo de entender, los amigurumis son una rama del crochet (ganchillo). Así como existe el crochet irlandés para tejer encajes, o el tunecino, que está a mitad de camino entre el crochet y el tricot, los amigurumis son una derivación que se centra exclusivamente en el tejido de muñecos.
La particularidad de los amigurumis es que por regla general usan el medio punto o punto bajo de crochet para lograr formas básicas como esferas, conos, cilindros, etc. Sin embargo a medida que la técnica se fue "globalizando" gracias a Internet, cada vez encontramos patrones de amigurumis más y más complejos que incluyen los demás puntos del crochet como el medio punto alto o media vareta, el punto alto o vareta, y el punto enano o deslizado.
Bueno, la cuestión es que un día alguien en Japón estaba tejiendo a crochet y de repente terminó logrando un muñeco de puntos bajos. Cuando la idea se popularizó la llamaron "amigurumi" para distinguirlos de los peluches cosidos, y desde allí se viralizó por el mundo.
Los amigurumis toman multiplicidad de formas. En principio comenzaron siendo diferentes animales, pero hoy por hoy y por lo mucho que se ha extendido la técnica, encontramos de todo: personajes de comics, de dibujos animados, personas de la vida real, representaciónes de frutas, verduras, comidas, y sin ánimo de sonar grosera, afirmando que es la más puritita verdad ya que lo he visto con mis propios ojos, he encontrado patrones de amigurumis para tejer el órgano reproductor masculino, y sus amigos microcóspicos.
También he visto por ahí bolsos o carteras de crochet que llevan una cabecita amigurumi de algún animalito como perro, gato, conejo, hipopótamo; y hasta bijouterie (bisutería) con miniaturas de amigurumis.
No se sabe a ciencia cierta cual fue el primer amigurumi que apareció en el mundo, ni cual podría ser el primer patrón en circular masivamente, pero lo cierto es que los primeros amigurumis que se hicieron populares son los gatitos Amineko.
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Amigurumis Amineko |
Según las fuentes consultadas, los Amineko entrarían en la primer categoría de amigurumis llamados "clásicos" que se distinguen de otras categorías por la simpleza de sus formas, cuerpos alargados, pocos detalles, y extremidades largas.
Otra tendencia o categoría en amigurumis serían los "kawaii"; muñequitos cabezones, con expresiones adorables y tiernas. No por nada, el término "kawaii" podría traducirse como "lindo, tierno". Y es justamente esa la característica principal de esta categoría de muñecos: su adorabilidad. (Si es que tal palabra existe, en cualquier caso asumo que el/la lector/a ha comprendido a que me refiero.)
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Pareja de conejitos kawaii |
La tercer tendencia o categoría de amigurumis es la llamada "Friki". En otras palabras son los amigurumis de personajes propiamente dichos. Y al hablar de personajes nos referimos a los de los dibujos animados, comics, y las representaciones "amigurumezcas" de personas de la vida real, como la popular Frida Kahlo, o el genial Chespirito en su papel del Chavo del 8.
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Amigurumis frukis: personajes de Nintendo |
Desde mi punto de vista esta es la categoría que más se ha extendido, ya que prácticamete no hay dibujito o personaje de la televisión que no posea su homónimo tejido.
Creencias y usos
Y acá llegamos a la parte que más me gusta de los amigurumis, su significado profundo.
Según Wikipedia, en Japón los amigurumis son vistos como algo más que un hobby o un pasatiempo. Forman parte de la cultura kawaii, a la que me he referido anteriormente.
Para ellos no son simples muñequitos tejidos a crochet, sino que se fabrican teniendo muy claro el objetivo que deben cumplir: alimentar el espíritu del niño que todos llevamos dentro.
Según la costumbre, cada amigurumi posee un "alma" que lo convierte en
el compañero y confidente de por vida de su dueño, proporcionándole
protección y consuelo en los momentos de estrés y tristeza.
Se consideran objetos de apego ligados íntimamente a conceptos como amistad, complicidad y compañia.
Proporcionan protección y seguridad a su propietario. En algunos casos,
son usados como amuletos personales y también en casas, negocios y
puestos de trabajo. En Japón, es usual verlos en las oficinas, al lado
de los ordenadores como un símbolo de apego o adorno personal, o como
recordatorio de respirar, sonreír y hacer una pausa.
Hermoso significado ¿no les parece?
Fuentes consultadas:
Y así fue como un día, picada por el bichito de la curiosidad quise conocer el origen y el significado de los amigurumis y me encontré con una historia super linda.
Desde entonces, tejerlos también tiene otra connotación para mí: soy más conciente de que el tiempo, la energía y el amor que les dedico, con certeza llega a sus nuevos propietarios.
Saber que un amigurumi que yo tejí se convierte luego en el guardián y protector de un niño o niña, es una creencia que llena de significado mi actividad. ¡Y más me enamora tejerlos!
No podía dejar de compartir mis descubrimientos... asi que espero que hayan disfrutado del post.
¡Gracias por visitar mi blog! Nos vemos en el siguiente post. ¡Hasta la próxima!
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Como siempre genial el artículo... me dejó la siguiente reflexión el alma que poseen los amigurumis que los transforman en protectores y confidentes de sus dueños sin duda es un poquito del alma de los que lo confeccionan con tanto amor y ternura.
ResponderBorrarHola Anny! Muy acertada tu reflexión...yo creo que sí...nuestra alma queda plasmada en cada punto tejido... y que bueno que así sea. Gracias por pasarte! Te mando un abrazo!!
BorrarPues yo el primer osito lo veo mono... pobrecito!!!
ResponderBorrarLos primeros amigurumis hay que guardarlos con mucho amor... jejeje
Muy bonita toda la entrada!
Gracias!! ❤❤❤ Pobrecito Muti, las que tuvo que pasar primero con el nombre que le puso mi marido, y despues siendo el guardián de mi hijo. Y si es cierto..hay que guardarlos para recordar cuanto vamos creciendo. Me alegra que te haya gustado el post! Un abrazo!!
BorrarComo dice Pequicosas, los primeros amigurumis tenemos que guardarlos con mucho cariño.
ResponderBorrarYo también empecé en el mundo amigurumi de casualidad, encontré una fotografía de uno en pinterest y de uno a otro... jejeje
La historia de los amigurumis me parece mágica, una pena que no todo el mundo la valore como nosotras!
Un besazo enorme preciosa!
Hola Stefy! Una sola foto puede enviciarte para siempre jajaja 😜😜😜
BorrarY con respecto a Muti, siiii lo tengo guardadito por supuesto, me recuerda cuanto he crecido en esto.
A mis clientes les suelo mandar este artículo para que sepan cuanta "magia" se llevan consigo cuando me encargan un muñeco... de nosotras también depende que los demás sepan cuanto de nuestro amor queda tejido en esos hilos 🤗🤗
Otro besote grande para vos, guapa!!🌺
Hola, me encantó tu post y así como tu lo cuentas, me paso lo mismo, yo originalmente tejia solo gorros, despues gracias a mi hermana empece con zapato tejido y luego una amiga me inscribió en un grupo de amigurumis... cuando me vi en el grupo lo primero que dije fue: "yo no tengo paciencia para eso!!" "Es muy dificil, necesito mucha paciencia, yo no se hacer ojos ni nada de eso", estuve a punto de salirme, pero mandaron un patron de el muñeco YOYO, el cual me encanta... empece a hacerlo, pero no me salió... pf dije, no vuelvo a hacer nada!!! luego llego el patron de un osito kawaii, lo empece a hacer y no me salió mal... tenia un cumpleaños de una sobrina nieta y dije: se lo llevo de regalo... No saben cual fue mi sorpresa al ver la cara de la nena, de la mamá y de la abuela!! jajaja me quede realmente sorprendida, les encantó y pues ahi, con ese osito me enganche!! ahora he dejado de lado por un buen rato mis zapatos tejidos, para dedicarme al 100% a seguir aprendiendo de los amigurumis, y si, yo tambien quise saber e investigar acerca de como aparecieron y cuando entendí su significado, mas me enganché!! Gracias por recordarme que se trata de dejar un poquito de nuestro corazón en cada muñeco realizado!! Saludos desde Querétaro!!
ResponderBorrarHola! Que hermosa historia! Y que curioso es el mundo, porque a mi los zapatos tejidos me han traido mas de un dolor de cabeza, decidiendo que no era el tipo de proyecto para mi, y a ti se te dan bien.
BorrarIndependientemente de lo que tejas, sean amigurumis o calzado, creo que en cada puntada queda un pedacito de corazón nuestro. Y lo bueno del crochet es que siempre se puede aprender algo nuevo.
Repito: me encantó tu historia! Gracias por pasarte a contarla! Un abrazo!